El tenis nunca se detiene… o casi. Detrás de los torneos en cadena, los campeones deben aprender a parar para durar. De Federer a Alcaraz, investigación sobre esas pocas semanas decisivas donde todo se juega: reposo, relajación, renacimiento.
Al alcanzar la vertiginosa marca de las 1000 semanas consecutivas en el top 50 mundial, el serbio añade una nueva línea monumental a un palmarés ya extraordinario.