El término Fan Week es cada vez más popular en el deporte. Con el objetivo de dinamizar el tenis y hacerlo atractivo a ojos de todos, este evento, que se ha vuelto imprescindible en ciertos torneos importantes, goza de un éxito creciente.
Durante mucho tiempo considerada como un simple aperitivo antes del gran espectáculo, la semana de las fases previas se impone ahora como un evento en sí mismo. Entre emociones crudas, innovaciones espectaculares y afluencias récord, la Opening Week sacude los códigos del tenis mundial.
En 1973, Billie Jean King hizo mucho más que vencer a Bobby Riggs: derribó un símbolo. Cinco décadas más tarde, la «Batalla de los sexos» renace entre Aryna Sabalenka y Nick Kyrgios, pero esta vez, el combate parece haber perdido su alma.
Las redes sociales han abierto una era inédita para el tenis: aquella en la que la notoriedad se construye tanto en la pista como en Instagram. Pero ¿hasta dónde puede llegar esta búsqueda de visibilidad sin hacer tambalear el equilibrio de los jugadores?
Tras el éxito de Matteo Berrettini, Flavio Cobolli terminó el trabajo frente a Filip Misolic y envió a Italia a semifinales de la Copa Davis en Bolonia. El 22º mundial se prepara ahora para enfrentar a Bélgica, verdugo de Francia, por un lugar en la final.
Sin Sinner ni Musetti, Italia demostró que sigue siendo una máquina de guerra en la Copa Davis. Berrettini abrió el camino, Cobolli concluyó con autoridad: la Squadra Azzurra avanza a semifinales y envía un mensaje fuerte a Bélgica, su próximo rival.