Amanda Anisimova es una tenista profesional estadounidense nacida el 31 de agosto de 2001 en Freehold, Nueva Jersey, pero con ascendencia rusa. Se destacó desde joven en el mundo del tenis, alcanzando una alta clasificación en las categorías juveniles antes de dar el salto al circuito profesional. Su carrera profesional ganó notoriedad cuando llegó a las semifinales del Abierto de Francia en 2019 con tan solo 17 años, convirtiéndose en una de las semifinalistas más jóvenes del torneo.
Anisimova ha trabajado con varios entrenadores a lo largo de su carrera, lo que ha contribuido a su desarrollo como jugadora. Entre sus logros se incluyen títulos en torneos de la WTA y testimonios de reconocimiento por su estilo de juego agresivo y su potente golpe de fondo.
En cuanto a su vida personal, Amanda Anisimova es hija de Constantino y Olga Anisimova, quienes emigraron de Rusia a los Estados Unidos. Anisimova tiene una hermana mayor, Maria, quien también jugó tenis universitario. La influencia de su familia ha sido notable en su carrera, ya que su padre, Constantino, fue una figura clave en su desarrollo como tenista hasta su fallecimiento en 2019.
Respecto a su vida amorosa, Amanda ha sido reservada con los detalles de su vida personal, prefiriendo mantener su enfoque en su carrera tenística.
Un dato curioso sobre Anisimova es que tiene un gran interés en varias formas de arte visual y ocasionalmente comparte sus obras y bocetos con sus seguidores en las redes sociales. También es conocida por su amor por los animales, especialmente los perros.
La capacidad de Anisimova para manejar situaciones de alta presión en la cancha y su enfoque decidido la han convertido en una de las jóvenes promesas más emocionantes del tenis femenino actual.