En 20 años, el tenis se ha transformado: superficies más lentas, pelotas pesadas y cuerpos optimizados. ¿Ha perdido el juego su magia y diversidad en esta búsqueda de eficacia?
Entre las fiestas navideñas y la desafección de las estrellas, el Abierto de Australia sufrió durante años un calendario absurdo. John McEnroe, testigo privilegiado de esa época, cuenta sin rodeos por qué evitaba el torneo.