El tenis nunca se detiene… o casi. Detrás de los torneos en cadena, los campeones deben aprender a parar para durar. De Federer a Alcaraz, investigación sobre esas pocas semanas decisivas donde todo se juega: reposo, relajación, renacimiento.
Entre las fiestas navideñas y la desafección de las estrellas, el Abierto de Australia sufrió durante años un calendario absurdo. John McEnroe, testigo privilegiado de esa época, cuenta sin rodeos por qué evitaba el torneo.