En 20 años, el tenis se ha transformado: superficies más lentas, pelotas pesadas y cuerpos optimizados. ¿Ha perdido el juego su magia y diversidad en esta búsqueda de eficacia?
En 1983, el Abierto de Australia lucha por sobrevivir. Abandonado por los grandes, apuesta por un premio inédito para atraer a los mejores. Resultado: McEnroe, Lendl y Wilander llegan, y el torneo entra en una nueva era.