A inicios de 2022, Nadal dudaba si podría volver a jugar. Tres semanas después, lograba su histórico 21º Grand Slam. Dolor, dudas y milagro en Melbourne.
En 20 años, el tenis se ha transformado: superficies más lentas, pelotas pesadas y cuerpos optimizados. ¿Ha perdido el juego su magia y diversidad en esta búsqueda de eficacia?