El tenis nunca se detiene… o casi. Detrás de los torneos en cadena, los campeones deben aprender a parar para durar. De Federer a Alcaraz, investigación sobre esas pocas semanas decisivas donde todo se juega: reposo, relajación, renacimiento.
Djokovic llega al Abierto de Australia con la misma hambre de títulos: apunta al 25º Grand Slam impulsado por una pasión intacta y una “droga” llamada adrenalina