Derrotado sin discusión por Reilly Opelka, el australiano Dane Sweeney encontró una manera única de concluir el encuentro: un apretón de manos… elevado, que provocó las risas del público y de su gigante adversario.
Entre lucidez, despreocupación y ganas de espectáculo, el australiano ofrece un discurso tan sincero como desconcertante sobre su relación con el tenis y la competición.
Tras meses de frustración y lesiones, Grigor Dimitrov por fin recupera la sonrisa. En Brisbane, el búlgaro confía en haber recuperado la libertad de jugar sin miedo, listo para pasar página de un período difícil.